ByteDance, la empresa matriz de TikTok, se encuentra nuevamente en un conflicto serio: su IA generativa Seedance 2.0 está siendo investigada por Netflix debido a vídeos hiperrealistas que, según se alega, utilizan personajes y universos de la plataforma sin autorización. Después del reciente movimiento de la Motion Picture Association y las advertencias de grandes estudios como Disney, Netflix ha decidido pasar de “esto es preocupante” a “esto se detiene aquí”.
La plataforma afirma que nunca autorizó a ByteDance a usar su contenido para generar imágenes o vídeos y exige que se elimine todo lo creado con su propiedad intelectual en cualquier entorno controlado por la compañía. No obstante, el conflicto no se limita al copyright en términos generales: el verdadero problema radica en que la tecnología ya está produciendo clips que, al ser vistos en pantallas pequeñas y en medio del desplazamiento rápido, pueden confundirse con material oficial sin despertar sospechas.
Seedance 2.0 permite crear vídeos hiperrealistas prácticamente indistinguibles de la realidad, y ese avance cambia por completo la magnitud del conflicto. Ya no estamos hablando solo de fan arts evidentes o montajes reconocibles, sino de piezas que pueden confundirse con tráileres, escenas filtradas o promociones “no autorizadas”.

Cuando el resultado parece real, el daño potencial se multiplica: confunde al público, erosiona la marca y puede monetizarse en plataformas sociales sin fricción aparente. Además, se suma un elemento particularmente delicado para Hollywood: la imagen de actores y personajes, que representa una línea roja. No se trata únicamente de la obra en sí, sino de la identidad visual que respalda franquicias millonarias. Por eso Disney y otros grandes estudios han manifestado su inquietud durante semanas: si este tipo de generación se convierte en la norma, el control creativo y comercial podría transformarse en una negociación constante con modelos generativos.
Netflix ha emitido una carta firmada por su jefa de litigios, Mindy LeMoine, alegando que las actividades de ByteDance serían deliberadas y podrían constituir una infracción directa y secundaria de derechos de autor. Esto significa que no se limita a señalar a los usuarios individuales, sino que también busca la posible responsabilidad derivada de la arquitectura, distribución o falta de controles en Seedance 2.0.

Lo más significativo es el tono de ultimátum: la compañía exige una respuesta en un plazo de tres días hábiles. Además, no se limita a pedir la eliminación de contenidos específicos, sino que plantea cuatro medidas concretas para evitar un litigio inminente. Entre estas acciones se incluye la implementación de salvaguardas efectivas que impidan usos no autorizados, así como la eliminación de todo contenido generado por Seedance que incorpore propiedad intelectual de Netflix.
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A esto se suma una exigencia especialmente firme: que ByteDance detenga la producción generativa que involucre su propiedad intelectual, no solo que modere o elimine lo que ya existe. En otras palabras, no es suficiente con apagar fuegos; Netflix desea cerrar el grifo.
En las últimas semanas, se han viralizado contenidos generados con Seedance 2.0 que presentan personajes de series del catálogo de Netflix. El conflicto, por lo tanto, ya no está confinado a un documento técnico o a una demo privada, sino que se ha trasladado al feed abierto, donde los usuarios comparten estos clips como si fueran avances exclusivos.
Entre las producciones mencionadas figuran Stranger Things, Las guerreras k-pop y Los Bridgerton. Aquí surge una capa adicional del problema: no se trata solo de crear un vídeo “inspirado en”, sino de aprovechar el atractivo de marcas y personajes reconocidos para ganar visibilidad, interacción e incluso ingresos. Cuando el resultado es hiperrealista, la línea entre homenaje y apropiación se vuelve mucho más borrosa.
La carta de Netflix llega en paralelo a comunicaciones enviadas por compañías como Warner Bros. y Paramount, lo que sugiere un movimiento conjunto. Cuando varias grandes compañías actúan al unísono, el mensaje es claro: esto puede convertirse en un frente común contra herramientas generativas que no cuenten con controles lo suficientemente sólidos.
La preocupación central es compartida: la supuesta infracción de derechos de autor a través del uso no autorizado de imágenes, personajes y elementos reconocibles. El “margen creativo” que durante años se toleró en internet —memes, ediciones, parodias— resulta más difícil de justificar cuando el resultado es masivo, automatizado y prácticamente indistinguible del material oficial.
Además, hay un punto incómodo que rara vez se menciona: si Seedance 2.0 es capaz de generar este tipo de contenido, otras IAs también lo son. Es probable que la industria busque establecer jurisprudencia con quien tenga mayor exposición pública, enviando así un mensaje preventivo al resto del ecosistema tecnológico.
Luego de acciones previas de Disney y Paramount, ByteDance ha afirmado que está mejorando sus salvaguardas y trabaja para impedir el uso no autorizado de propiedad intelectual y de imagen por parte de los usuarios. Su defensa es conocida: no se promueve tal uso y se implementan barreras.
Sin embargo, la cuestión práctica es qué significan esas “barreras” en un contexto de vídeo hiperrealista. Hablamos de sistemas capaces de bloquear solicitudes sensibles, detectar propiedad intelectual visual reconocible, frenar subidas problemáticas y reaccionar rápidamente cuando algo se vuelve viral, no semanas después. Si Netflix exige eliminar todo lo generado en plataformas bajo control de ByteDance, es porque considera que el problema ya ha sobrepasado la moderación convencional.

Y esto, en realidad, acaba de comenzar. Si Seedance 2.0 se establece como una fábrica de clips “casi oficiales”, veremos más cartas, plazos cada vez más rigurosos y, probablemente, el primer gran enfrentamiento legal en torno al vídeo generativo hiperrealista.
Lo que está en juego no son solo unos pocos vídeos virales, sino quién controla la narrativa visual de la cultura pop cuando una IA puede crear una escena nueva de tu serie favorita en cuestión de segundos. La gran incógnita es si ByteDance logrará establecer límites efectivos a su propia tecnología o si Hollywood decidirá que la única forma de resolver este conflicto es a través de los tribunales.
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